Ambas naciones retomaron el diálogo de alto nivel sobre el Tratado Bicentenario, un acuerdo clave que redefine las fronteras en el Golfo de Fonseca y consolida la salida soberana hondureña a aguas profundas.
TEGUCIGALPA / MANAGUA – En un paso considerado de alta trascendencia para la estabilidad geopolítica y el desarrollo económico del istmo, los gobiernos de Honduras y Nicaragua reactivaron esta semana sus mesas de diálogo de alto nivel. El encuentro tuvo como eje central dar seguimiento y operativizar los acuerdos contemplados en el histórico Tratado Bicentenario, el instrumento jurídico que redefinió los límites marítimos entre ambas naciones y blindó el acceso soberano de Honduras al Océano Pacífico.
La reactivación de esta agenda bilateral es vista por los analistas internacionales como un movimiento estratégico de enorme peso para la política exterior, la defensa de la soberanía territorial y la seguridad en el Golfo de Fonseca, una zona históricamente objeto de complejas delimitaciones e intereses compartidos.
Los pilares del Tratado Bicentenario
El diálogo técnico y diplomático busca agilizar la implementación de los puntos aprobados en el tratado, enfocándose en la consolidación de beneficios mutuos para las comunidades costeras y las economías de ambos países:
Salida soberana al Pacífico: Ratificar los derechos de Honduras en el Mar Territorial y la Zona Económica Exclusiva más allá de las bocas del Golfo de Fonseca, garantizando una proyección libre hacia aguas profundas.
Seguridad y combate a delitos transnacionales: Fortalecer las operaciones conjuntas entre las fuerzas navales para vigilar la zona contra el narcotráfico y la pesca ilegal, promoviendo el Golfo como una zona de paz.
Desarrollo económico conjunto: Crear las condiciones logísticas para potenciar el comercio marítimo, atrayendo proyectos de infraestructura portuaria que dinamicen el sur de Honduras y el occidente de Nicaragua.
Certeza jurídica para la inversión regional
Para la administración del presidente Nasry Asfura, el fortalecimiento de este acuerdo con el vecino país es fundamental dentro de su agenda de reactivación económica. La lógica gubernamental subraya que delimitar de forma clara, pacífica y definitiva las fronteras marítimas no solo protege los derechos históricos del país, sino que dota a la región de una robusta seguridad jurídica. Esta estabilidad es el requisito indispensable para atraer grandes inversiones en proyectos logísticos transfronterizos y generar empleos sostenibles en los municipios de la zona Sur.
"La reactivación de esta agenda demuestra que Centroamérica puede resolver sus diferencias mediante el diálogo constructivo y el respeto al derecho internacional. Para Honduras, asegurar su proyección al Pacífico bajo el Tratado Bicentenario es una prioridad de Estado irrenunciable", destacaron fuentes vinculadas a la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Avances institucionales
Las delegaciones de ambos países acordaron calendarizar nuevos encuentros técnicos en los que participarán las cancillerías, las fuerzas navales y los institutos de la propiedad y cartografía. Con esta hoja de ruta en marcha, Honduras y Nicaragua cierran este primer ciclo de reuniones enviando una señal de madurez política y vecindad pacífica de cara al segundo semestre de este 2026.