TEGUCIGALPA – En una declaración cargada de confrontación política, el dirigente nacionalista Kilvett Bertrand reafirmó el compromiso del nuevo gobierno de priorizar a las bases del Partido Nacional en la administración pública. Bertrand denunció que durante los últimos cuatro años, los empleados nacionalistas sufrieron "humillaciones y maltratos" por parte de la administración anterior de Libertad y Refundación (Libre). [02:21 ]
"Es nuestro turno": Espacios para el nacionalismo
Bertrand fue enfático al señalar que, aunque el mandato es gobernar para todo el país, las posiciones clave deben ser ocupadas por personas de la estructura del partido que resultaron victoriosos en las urnas. Según el dirigente, el Partido Nacional cuenta con personal altamente capaz que ha esperado con "paciencia" mientras se realizan las transiciones correspondientes. [
Puntos clave de su declaración:
Gobernar con los Propios: "Fuimos claros en que íbamos a gobernar para todo el país, pero que íbamos a gobernar con nacionalistas", sentenció. [
]00:09 Alianza Política: Reconoció que, debido al acuerdo con el Partido Liberal, los miembros de ese instituto político también tienen derecho a ocupar posiciones dentro del engranaje gubernamental. [
]03:06 Exclusión de Libre: Fue tajante al afirmar que el partido saliente, tras su derrota, "no tiene derecho a nada" en cuanto a la distribución de cargos de confianza. [
]03:14
Denuncia de maltrato sistemático
El discurso de Bertrand se centró en la "deuda moral" con su base, asegurando que no olvidarán cómo fueron tratados sus correligionarios durante el periodo 2022-2026.
"A nuestra gente la sacaron y la corrieron como que fueran perros. A nuestra gente la humillaron... Un corrupto como José Carlos Cardona fue en caravana a insultar a mi gente. Eso no se nos olvida", expresó con dureza. [
] 01:22
Promesa de una gestión "diferente"
A pesar del tono revanchista de algunos sectores, Bertrand aseguró que el Partido Nacional no repetirá las conductas que critica de Libre. Prometió que los despidos se realizarán respetando los derechos laborales y sin recurrir a la humillación pública o el uso de parlantes para gritar consignas contra los empleados salientes. [
Finalmente, el dirigente alineó su postura con la del Presidente Nasry Asfura, advirtiendo que la militancia no es un cheque en blanco: "El que no sea capaz, se va. Muy importante si es mi amigo o no, se va porque no cumple con las condiciones. Con Papi, los haraganes no van". [
Esta postura marca el inicio de un proceso de reestructuración masiva en el aparato estatal, donde la lealtad partidaria y la capacidad técnica se presentan como los requisitos principales para integrar la nueva administración hondureña.