TEGUCIGALPA – El corazón de la capital hondureña muestra hoy un rostro renovado tras la implementación de un histórico acuerdo de ordenamiento entre la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) y la Asociación de Vendedores Ambulantes. La iniciativa, que busca equilibrar el derecho al trabajo con el derecho a la libre locomoción, ha permitido que las principales arterias del centro histórico luzcan despejadas y accesibles para los ciudadanos.
El cambio es más evidente en el emblemático Paseo Liquidámbar, donde la reubicación estratégica y el establecimiento de zonas permitidas han transformado un espacio antes saturado en una vía más limpia, segura y transitable.
Un compromiso por el orden y la seguridad
El consenso alcanzado entre las autoridades municipales y las dirigencias de los vendedores ambulantes marca un hito en la gestión del espacio público. Según el plan de ordenamiento, los comerciantes se han comprometido a respetar los límites establecidos, permitiendo que el flujo peatonal sea fluido y que las entradas a los negocios formales permanezcan despejadas.
Resultados inmediatos del acuerdo:
Seguridad Peatonal: La eliminación de obstáculos en las aceras permite a los capitalinos transitar sin tener que bajar a la calzada, reduciendo el riesgo de incidentes.
Higiene Urbana: Se han reforzado las jornadas de limpieza y recolección de desechos, mejorando la estética de los monumentos y edificios coloniales.
Apoyo al Comercio: El ordenamiento beneficia tanto a los vendedores informales, que ahora cuentan con un espacio regulado, como a los comercios establecidos que han visto un incremento en el ingreso de clientes.
El Paseo Liquidámbar: Nuevo foco turístico
Con la liberación de espacios, el Paseo Liquidámbar se proyecta ahora como el principal eje de atracción para el turismo interno y extranjero en el Distrito Central. La municipalidad planea potenciar este corredor con actividades culturales y artísticas, aprovechando que la visibilidad de las fachadas históricas ha sido restaurada.
"Ahora da gusto caminar por el centro. Se siente más seguro y se puede apreciar la belleza de nuestra historia sin el desorden de antes", expresó un transeúnte que recorría la zona este mediodía.