Tegucigalpa, Francisco Morazán, 2 de febrero de 2026. El presidente Nasry "Tito" Asfura anunció el inicio del año escolar 2026 con una reforma curricular que prioriza matemáticas, ciencias naturales, sociales y español, reemplazando textos "del pasado y confrontación" por materiales enfocados en conocimiento práctico y pensamiento crítico. La entrega de 10 millones de libros y guías pedagógicas a más de 2 millones de estudiantes marca el arranque oficial de clases este lunes, simbolizando un "golpe a la ignorancia" en el primer mes de su gobierno.
Reforma contra ideologización educativa
Asfura enfatizó: "Se terminaron los libros que miraban al pasado [...] Apostamos al conocimiento que abre oportunidades". La nueva currícula, alineada con evaluaciones internacionales como ERCE 2025, busca superar déficits históricos en lectura y matemáticas, donde Honduras mostró rezagos crónicos. Organizaciones como ASJ reconocen el gesto simbólico, pero advierten que es paliativo ante exclusión de +1 millón de menores, déficit docente e infraestructura deficiente heredada del período 2022-2025.
El plan incluye visitas a colegios para útiles y cuadernos, con énfasis en dignificación docente vía guías pedagógicas. FOSDEH y Padre Melo demandan reformas estructurales sostenidas, no medidas puntuales.
Entregas y cobertura inicial
La iniciativa redirige presupuestos recortados (15 mil millones de lempiras) hacia educación y salud, ordenando impresión inmediata post-posesión.
Desafíos estructurales pendientes
ASJ documenta retrocesos 2025: pérdidas de días lectivos, interrupciones por falta de maestros y brechas en merienda escolar. El gobierno promete conectividad digital y recuperación educativa, pero enfrenta críticas por opacidad histórica y cobertura limitada en zonas rurales sin agua ni electricidad. Analistas ven en esta apuesta un diferenciador vs. administraciones previas, testeando si convierte promesas en política pública ante expectativas ciudadanas por "niños bien preparados".