Lima/Caracas – 3 de enero de 2026 – El Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú emitió este sábado un comunicado oficial en respuesta a los eventos ocurridos en la madrugada en Venezuela, que culminaron con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por fuerzas estadounidenses.
El documento, publicado en las redes de la Cancillería peruana y fechado en Lima el 3 de enero de 2026, reafirma el compromiso del Perú con los principios del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas, enfatizando la preservación de la paz, la seguridad y la solución pacífica de controversias.
En su punto central, el comunicado califica al gobierno de Nicolás Maduro como “ilegítimo” y lo acusa de violar sistemáticamente los derechos humanos del pueblo venezolano mediante torturas, detenciones arbitrarias e ilegales, así como de destruir el Estado de derecho. Además, destaca que la delincuencia organizada transnacional –en particular los cárteles del narcotráfico operando desde Venezuela– representa una “grave amenaza para la seguridad hemisférica y la estabilidad de nuestros Estados”.
El Gobierno peruano hace un llamado explícito a una “pronta solución de la situación política en Venezuela”, en favor de una transición que respete plenamente el derecho internacional, los derechos humanos y las “legítimas y genuinas aspiraciones del pueblo venezolano de vivir en democracia”, con el apoyo de la comunidad regional.
Finalmente, la Cancillería informa que monitorea permanentemente la situación de la comunidad peruana en Venezuela y que, hasta el momento, no se han reportado incidentes afectando a connacionales peruanos.
Contexto regional: división en Latinoamérica
La posición peruana se inscribe en un espectro moderado dentro de la polarizada reacción latinoamericana. Mientras países como Argentina (Javier Milei), Ecuador (Daniel Noboa) y Paraguay celebraron abiertamente el fin del régimen chavista, naciones como Brasil (Lula da Silva), México (Claudia Sheinbaum), Colombia (Gustavo Petro) y Cuba condenaron la intervención como una violación flagrante de la soberanía.
En Perú, la clase política reflejó esta dualidad: figuras de derecha como Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga y Fernando Rospigliosi (Fuerza Popular) saludaron la captura como “gran noticia” y el fin de una “narcodictadura”. Por el contrario, sectores de izquierda como Guido Bellido (Podemos Perú) rechazaron la acción como un “ataque criminal” e invocaron solidaridad con Venezuela.
Celebraciones en la diáspora venezolana en Perú
En Lima, decenas de venezolanos –parte de la comunidad de más de 1,5 millones de migrantes en el país– se congregaron espontáneamente frente a la embajada de Venezuela para celebrar. Con banderas tricolor, cacerolazos y lágrimas de emoción, gritaron “¡Libertad!” y “¡Venezuela libre!”. Muchos enviaron mensajes a familiares en Caracas recomendando precaución ante posibles represalias de colectivos chavistas.
Implicaciones para la región
Expertos destacan que la postura peruana busca equilibrar el rechazo a la vía militar unilateral con la crítica histórica al régimen de Maduro, al que Perú dejó de reconocer como legítimo desde 2019. El comunicado evita respaldar explícitamente la operación estadounidense, priorizando una transición pacífica y democrática, posiblemente alineada con posiciones de la Unión Europea y la OEA.
Mientras el mundo aguarda detalles de la conferencia de prensa anunciada por Donald Trump en Mar-a-Lago, Perú se posiciona como un actor cauteloso en una crisis que redefine el mapa político de América Latina.
