En plena escalada de tensiones: Trump analiza con su equipo de seguridad nacional los próximos pasos contra el régimen de Maduro
Washington, 2 de diciembre de 2025 (Especial para este medio) – En un momento de máxima tensión diplomática y militar en el Caribe, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo este lunes una reunión clave en el Salón Oval de la Casa Blanca con su equipo de alto nivel para evaluar las opciones de presión sobre el régimen venezolano de Nicolás Maduro. Fuentes cercanas al gobierno estadounidense, citadas por CNN y Reuters, revelaron que el encuentro se centró en los "próximos pasos" de una campaña que ha incluido ataques a buques narcos, acumulación de activos militares en la región y un ultimátum directo al mandatario venezolano para que abandone el poder.
La reunión, programada para las 17:00 hora local (19:00 en Argentina), reunió a figuras centrales del gabinete y el aparato de seguridad nacional de Trump. Entre los asistentes destacaron el secretario de Defensa, Pete Hegseth; el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine; el secretario de Estado, Marco Rubio; la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles; y el subjefe de gabinete, Stephen Miller, un asesor clave en políticas migratorias y de seguridad. Aunque la Casa Blanca no ha divulgado detalles oficiales del debate, una portavoz del Ejecutivo, Karoline Leavitt, confirmó que el presidente evaluó "muchas opciones sobre la mesa", sin descartar acciones terrestres o el despliegue de tropas en Venezuela.
Este cónclave llega apenas días después de que Trump confirmara, en un vuelo de regreso a Washington a bordo del Air Force One, haber mantenido una conversación telefónica con Maduro el pasado 21 de noviembre. "La respuesta es sí", admitió el mandatario republicano ante periodistas, al tiempo que evitó calificar el diálogo como "positivo o negativo". "No diría que salió bien ni mal. Fue una llamada telefónica", agregó, describiéndolo como un asunto "muy complicado". Según reportes de Reuters y el Miami Herald, la charla –que duró menos de 15 minutos– incluyó un ultimátum explícito: Maduro tenía una semana para dejar el poder y salir del país con su familia, recibiendo "paso seguro" a un destino de su elección, posiblemente con garantías de asilo en un tercer país. Trump rechazó de plano las contrapropuestas del venezolano, como la amnistía para más de 100 funcionarios, el levantamiento de sanciones económicas y la designación de Delcy Rodríguez como líder interina.
El plazo del ultimátum expiró el viernes pasado, sin señales de cumplimiento por parte de Caracas. En respuesta, el régimen de Maduro ha intensificado su retórica defensiva. El domingo, el presidente venezolano encabezó un mitin en Caracas donde rechazó lo que calificó como una "paz de esclavos" impuesta por Washington, y movilizó a unos ocho millones de milicianos armados en un despliegue simbólico de fuerza. "Estamos listos para defender nuestra soberanía", declaró Maduro, agitando la espada de Simón Bolívar en una transmisión en vivo, mientras Diosdado Cabello, número dos del chavismo, amenazó con "consecuencias irreversibles" ante cualquier escalada. Fuentes en el entorno del régimen indicaron que Maduro solicitó una segunda llamada con Trump, pero no ha recibido respuesta.
Contexto de la escalada: Del diálogo fallido a la confrontación abierta
La presión estadounidense sobre Venezuela se ha acelerado desde la reelección de Trump en noviembre de 2024, enmarcada en su doctrina de "América Primero" y una ofensiva contra el narcotráfico. El Departamento de Estado clasificó recientemente al "Cártel de los Soles" –una presunta red de militares venezolanos involucrados en el tráfico de drogas– como organización terrorista, justificando medidas drásticas. En las últimas semanas, EE.UU. ha ejecutado más de 20 ataques con drones contra embarcaciones narcos en el Caribe, desplegado 11 buques de guerra –incluido el portaaviones USS Gerald R. Ford– y 15.000 efectivos en la región, además de cerrar el espacio aéreo venezolano y ofrecer una recompensa de 50 millones de dólares por información que lleve a la captura de Maduro.
Trump ha sido explícito en sus advertencias. La semana pasada, ante militares en Florida, anunció que las operaciones terrestres contra el tráfico de drogas desde Venezuela comenzarían "muy pronto", extendiéndose de mar a tierra. "Por las buenas o por las malas", reiteró en una publicación en Truth Social, aludiendo al posible fin del régimen chavista. Analistas como Chris Plumb de Reuters interpretan el llamado telefónico como una "última oportunidad para evitar derramamiento de sangre", pero advierten que el rechazo de Trump a concesiones señala una "confrontación directa". El Wall Street Journal, por su parte, editorializó que "remover a Maduro serviría a los intereses de EE.UU. y restauraría un gobierno legítimo en Venezuela".
En redes sociales, la expectativa es palpable. Usuarios como @EmmaRincon y @NituPerez, influyentes en la diáspora venezolana, celebraron la reunión como un "paso decisivo" hacia la libertad de Venezuela, mientras que analistas independientes especulan sobre un "golpe de raíz" al régimen, sin espacio para negociaciones. Figuras como el exgeneral Hugo Carvajal, prófugo y aliado de la oposición, reaparecieron en el debate como posible pieza clave en revelaciones sobre fraudes electorales del chavismo.
Reacciones internacionales y el rol de aliados
La escalada ha generado ondas en la región. El presidente colombiano Gustavo Petro, quien ha mantenido un diálogo tibio con Maduro, instó a Trump a "reconocer la importancia de que los venezolanos dialoguen desde sus posiciones". Brasil y México, bajo gobiernos de izquierda, expresaron "preocupación" por una posible intervención militar, mientras que la oposición venezolana en el exilio –liderada por figuras como María Corina Machado– aplaudió las acciones de Washington como un "rescate necesario". En Europa, la OTAN discute "ataques preventivos" en contextos similares, aunque no directamente vinculados a Venezuela.
Expertos en relaciones internacionales, como los consultados por El País y France 24, coinciden en que el encuentro de este lunes no se limitó a Venezuela –se abordaron "otros temas"–, pero el foco caribeño domina la agenda. "Es el momento de definición: ¿diplomacia de última hora o acción militar?", se pregunta un informe de Al Jazeera.
¿Qué se espera para mañana?
La Casa Blanca anunció que este martes, a las 11:30 hora local, Trump presidirá una reunión de gabinete abierta a la prensa, donde podría filtrarse más sobre las deliberaciones de ayer. Más tarde, a las 14:00, el presidente hará un "anuncio importante" desde el Salón Roosevelt, aunque no se precisó el tema. Fuentes especulan que podría involucrar nuevas sanciones, un comunicado sobre operaciones en el Caribe o incluso un llamado final a Maduro. Trump, en declaraciones informales, desestimó lecturas apresuradas: "No lean demasiado en el anuncio".
Mientras el mundo observa, la incertidumbre reina en Caracas y Washington. La administración Trump parece haber cerrado la puerta a un "acuerdo blando", apostando por una resolución que podría reconfigurar el mapa geopolítico de América Latina. ¿Diplomacia o intervención? Las próximas horas lo dirán. Venezuela, atrapada en el centro del torbellino, aguarda su destino.
