El Departamento de Estado de Estados Unidos renovó este jueves su advertencia de viaje de Nivel 4 ("No viajar") para Venezuela, instando a todos los ciudadanos y residentes permanentes legales a "salir del país de inmediato" ante riesgos inminentes de detenciones arbitrarias, tortura, terrorismo, secuestros, delincuencia violenta, disturbios civiles y un sistema de salud deficiente. La alerta, emitida en el pico de una escalada diplomática y militar entre Washington y Caracas, subraya que la Embajada estadounidense en la capital venezolana permanece cerrada desde marzo de 2019, sin servicios consulares disponibles, y advierte que el gobierno de Nicolás Maduro podría arrestar a cualquier estadounidense sin motivo aparente. Esta recomendación, la más grave posible, llega en el contexto de un despliegue naval y aéreo de la administración de Donald Trump en el Caribe, justificado como lucha antinarcóticos, que ha incluido la declaración de cierre del espacio aéreo venezolano y amenazas de más acciones contra el régimen chavista.
El comunicado oficial del Departamento de Estado, publicado en su portal de viajes internacionales, detalla que "no se debe viajar a Venezuela ni permanecer en el país debido al alto riesgo de detención injusta, tortura en detención, terrorismo, secuestro, aplicación arbitraria de leyes locales, crimen, disturbios civiles y atención médica deficiente". La agencia enfatiza que, desde la suspensión de operaciones diplomáticas en 2019, no hay asistencia consular para estadounidenses en apuros, y advierte que el régimen de Maduro ha utilizado detenciones de ciudadanos duales como "moneda de cambio" en negociaciones geopolíticas. "El gobierno venezolano ha detenido arbitrariamente a docenas de estadounidenses en los últimos años, algunos por meses sin cargos formales", añade el aviso, que clasifica a Venezuela como uno de los cinco países con alerta máxima, junto a Siria, Yemen e Irán.
Contexto de la escalada: Despliegue militar de Trump y cierre aéreo
La renovación de la alerta coincide con una intensificación de las tensiones entre la administración Trump y el gobierno de Maduro, exacerbadas por un despliegue militar estadounidense en el Caribe iniciado en agosto de 2025. Bajo la Operation Southern Shield, EE.UU. ha posicionado buques de la Marina, destructores y bombarderos B-52 en aguas venezolanas, justificando la operación como una "campaña antinarcóticos" contra el "Cartel de los Soles" –una red chavista acusada de traficar 400 toneladas de cocaína anuales hacia EE.UU. El 29 de noviembre, Trump declaró en Truth Social que el espacio aéreo venezolano debería considerarse "cerrado en su totalidad" para aerolíneas comerciales, pilotos y "traficantes", una medida que ha paralizado el 90% de los vuelos internacionales a Caracas y provocado el rechazo de Maduro, quien la tildó de "amenaza colonialista".
La llamada telefónica entre Trump y Maduro el 28 de noviembre –confirmada por Caracas como "constructiva" pero por Washington como un "ultimátum"– no disipó las tensiones: EE.UU. ofreció exilio seguro al presidente venezolano a cambio de su renuncia inmediata, una propuesta rechazada que escaló la retórica. "El despliegue en el Caribe no es contra Venezuela, sino contra el narco-terrorismo que Maduro protege", afirmó Trump en una rueda de prensa el 3 de diciembre, anunciando más bombardeos a lanchas sospechosas –una acción que ya causó tres muertes colombianas en septiembre, generando protestas en Bogotá.
Riesgos detallados: De detenciones a infraestructura colapsada
El aviso del Departamento de Estado pinta un panorama sombrío: desde 2019, al menos 25 estadounidenses han sido detenidos arbitrariamente, incluyendo ejecutivos de Citgo y misioneros evangélicos, liberados solo tras negociaciones que involucraron indultos como el de Juan Orlando Hernández en Honduras. "Las detenciones pueden durar meses sin acceso a abogados o consulado", advierte el comunicado, que también alerta sobre secuestros exprés (comunes en Caracas y Maracaibo) y terrorismo atribuido a colectivos chavistas. La delincuencia violenta –con tasas de 45 homicidios por 100.000 habitantes– y disturbios civiles, como protestas postelectorales en julio de 2024 que dejaron 30 muertos, agravan el panorama.
La infraestructura sanitaria es otro punto rojo: hospitales colapsados por escasez de medicinas (80% de déficit) y brotes de malaria y dengue, con solo 20% de camas operativas en Caracas. "No hay vuelos comerciales confiables ni salidas terrestres seguras; use aeropuertos alternos en Colombia o Brasil", recomienda el aviso, que estima 800.000 estadounidenses con lazos en Venezuela, incluyendo 100.000 residentes.
Reacciones: Maduro acusa "guerra psicológica"; oposición venezolana aplaude
Maduro respondió con una cadena nacional el 4 de diciembre: "Es una guerra psicológica del imperialismo para justificar invasión; nuestros militares están listos". El chavismo movilizó defensas antiaéreas y revocó permisos a aerolíneas como Avianca, acusándolas de "conspiración". La oposición, liderada por María Corina Machado –exiliada y Nobel de la Paz 2025–, celebró: "EE.UU. protege a sus ciudadanos; Maduro secuestra a los venezolanos".
En la región, Colombia y Brasil expresaron "preocupación" por el cierre aéreo, que ha paralizado el 90% de vuelos y colapsado fronteras como Cúcuta. La OEA urgió "desescalada" y la UE monitorea riesgos para 7 millones de venezolanos en el exterior.
Implicaciones: Aislamiento venezolano y presiones a Maduro
Esta alerta, renovada por tercera vez en 2025, acelera el aislamiento de Caracas: sanciones han congelado US$300.000 millones en activos, y el despliegue caribeño –con B-52 y destructores– amenaza más strikes. Expertos como los de The Soufan Center ven en la "guerra híbrida" una táctica trumpista para forzar la renuncia de Maduro, similar a presiones en Nicaragua.
Para los 100.000 estadounidenses en Venezuela, el aviso es una orden de evacuación: use rutas terrestres vía Colombia o Brasil, evite fronteras con Guyana. En un diciembre de tensiones, el mensaje es claro: "Salgan ya; el riesgo es inminente". Mientras Trump calibra "opciones", Caracas resiste –pero el aislamiento aéreo y diplomático aprieta el cerco.
