Cuba enfrenta una epidemia simultánea de arbovirus transmitidos por mosquitos—dengue, chikungunya y oropouche—en medio de un colapso sanitario agravado por escasez de medicinas, apagones y acumulación de basura, lo que ha llevado a residentes a describir las calles como "ciudades de zombis". El gobierno reporta al menos 47 muertes oficiales, aunque expertos estiman cifras mayores por subregistro, con miles de casos que saturan hospitales sin diagnósticos ni tratamientos adecuados más allá de analgésicos y hidratación. El presidente Miguel Díaz-Canel calificó la situación de "epidemia" en noviembre 2025, afectando al menos 12 provincias con dengue y oropouche, y ocho con chikungunya.
Síntomas y Secuelas
Los afectados sufren fiebre alta, sarpullidos, vómitos, diarreas e inflamación articular severa, con secuelas crónicas como dolores persistentes que incapacitan a muchos. Chikungunya reportó un aumento del 71% en nuevos casos en una semana, mientras dengue persiste como endémico con tres muertes confirmadas hasta noviembre, y oropouche suma 74 casos confirmados desde mayo, principalmente en Santiago de Cuba y Cienfuegos. La OMS/OPS valida las cifras oficiales y destaca medidas como vigilancia epidemiológica y control de vectores, pero advierte que condiciones higiénicas precarias por cortes eléctricos y falta de agua favorecen la proliferación de mosquitos.
Factores Agravantes
El sistema de salud colapsado carece de insecticidas, combustible para fumigación y personal capacitado, obligando a cubanos a recurrir al mercado negro para medicinas. Autoridades culpan al clima lluvioso, pero críticos señalan abandono sistémico, con 21.681 casos sospechosos de chikungunya en 14 provincias y dengue activo en 38 municipios de La Habana. La OPS recomienda intervenciones dirigidas a zonas de alta transmisión, mientras viajeros evalúan vacunas contra dengue y chikungunya.
Respuesta y Perspectivas
Cuba movilizó campañas tardías de recolección de basura y estandarizó manejo clínico, similar a la covid-19, pero persisten brechas logísticas. Expertos independientes urgen transparencia, ya que el gobierno no respondió a solicitudes de datos detallados. La crisis combina arbovirosis con hambruna y crisis energética, posicionando 2025 como "el año epidémico".
