Tegucigalpa, 24 de diciembre de 2025 – En una jornada histórica marcada por semanas de incertidumbre y tensiones postelectorales, el Consejo Nacional Electoral (CNE) proclamó este miércoles a Nasry "Tito" Asfura, candidato del Partido Nacional, como presidente electo de Honduras para el período 2026-2030. Con una ventaja irreversible superior a los 20.000 votos –alrededor de 1.479.822 sufragios (40,27%) frente a los 1.447.750 (39,51%) de Salvador Nasralla, del Partido Liberal–, Asfura se convierte en el sucesor de Xiomara Castro, cerrando un proceso electoral que mantuvo al país en vilo desde el 30 de noviembre.
La declaratoria oficial, emitida en sesión virtual del pleno del CNE y aprobada por mayoría (dos votos a favor de las consejeras Ana Paola Hall y Cossette López, contra uno de Marlon Ochoa), pone fin a un escrutinio especial plagado de retrasos, denuncias de fraude y paralizaciones. El organismo desestimó miles de impugnaciones presentadas por el Partido Liberal y avanzó con los datos disponibles del sistema TREP, argumentando la necesidad de salvaguardar la voluntad popular expresada en las urnas, donde más de 3 millones de hondureños participaron masivamente.
El anuncio desató celebraciones inmediatas en el Partido Nacional. Un mensaje viral en redes sociales, que acumuló miles de interacciones, encapsula el sentimiento de sus seguidores: "Ya Tenemos al Presidente electo por los Hondureños @titoasfura. El país habló a través del voto y rechazó la división, el odio y el caos en que nos ha tenido inmersos el actual gobierno. Votó por el único candidato que nunca insultó a nadie, que hablaba de unir a Honduras y de dedicar su energía a generar empleos y solucionar problemas, no a antagonizar. Estoy seguro que Honduras eligió al mejor Hombre para el momento histórico que vive el país. Papi va a volver a unir a la familia hondureña, va a hacer sanar las heridas y va a dirigir el barco a puerto seguro... con Papi a la Orden Honduras va a estar bien. “Hagamos a Honduras Grande otra vez”". Este texto, que evoca el eslogan trumpista "Make America Great Again", refleja el respaldo internacional que inclinó la balanza: el presidente estadounidense Donald Trump, quien endorsó públicamente a Asfura como "el único amigo de la libertad", felicitó al electo vía su secretario de Estado Marco Rubio: "El pueblo de Honduras ha hablado: Nasry Asfura es el próximo presidente".
Asfura, empresario de 67 años conocido por su frase icónica "Papi a la orden" y su gestión como alcalde de Tegucigalpa (2014-2022), respondió con humildad en su primer mensaje oficial: "Honduras, ya tenemos la declaratoria oficial del CNE. Reconozco la gran labor realizada por las consejeras y todo el equipo. Estoy preparado para gobernar. No te voy a fallar. ¡Dios Bendiga Honduras!". Su victoria consolida al Partido Nacional como fuerza dominante, con proyecciones de mayoría en el Congreso (alrededor de 50 diputados) y control en 202 municipios.
Sin embargo, la proclamación no ha sido unánime. Salvador Nasralla denunció una "grave traición a la voluntad popular" y "robo electoral", alegando manipulaciones en el sistema informático y exigiendo recuento total. El Partido Libre, en tercer lugar con Rixi Moncada, también rechazó los resultados, solicitando nulidad por irregularidades técnicas. Observadores internacionales de la OEA y UE instaron a la calma, reconociendo avances en transparencia pese a los retrasos.
El respaldo de Trump fue decisivo en la campaña: condicionó ayuda estadounidense a la victoria de Asfura, polarizando el debate pero movilizando votantes conservadores. Felicitaciones llegaron de líderes como Javier Milei (Argentina) y congresistas republicanos como María Elvira Salazar.
Analistas como Julio Navarro destacan que el triunfo representa un rechazo al oficialismo de Libre, azotado por críticas en seguridad, economía y migración. Asfura promete unir al país, generar empleo y atraer inversión, en un Honduras que enfrenta desafíos como pobreza (más del 50%) y emigración masiva.
Con la toma de posesión el 27 de enero de 2026, "Papi a la orden" asume el timón en un momento pivotal. Mientras nacionalistas celebran el retorno al poder tras cuatro años, opositores prometen vigilancia. Honduras, dividida pero democrática, cierra un capítulo turbulento y abre uno de esperanza renovada: "Hagamos a Honduras Grande otra vez".
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