La junta militar de Myanmar realiza una macroredada en Shwe Kokko: más de 346 detenidos en un centro de ciberestafas en la frontera con Tailandia
Yangón (Myanmar), 19 de noviembre de 2025 – La junta militar que gobierna Myanmar anunció este miércoles una operación a gran escala en el complejo de Shwe Kokko, un notorio centro de apuestas en línea y ciberfraude ubicado en el estado Karen, junto al río Moei que marca la frontera con Tailandia. Según el medio estatal The Global New Light of Myanmar, fuerzas combinadas del Ejército birmano, la policía de Myawaddy y la milicia aliada Fuerza de Guardia Fronteriza Karen (BGF) irrumpieron en el enclave el martes por la mañana, deteniendo a 346 extranjeros, en su mayoría ciudadanos chinos, y confiscando cerca de 10.000 teléfonos móviles y gran cantidad de equipos informáticos utilizados en estafas digitales y apuestas ilegales.
La operación se enmarca en la campaña de represión contra los centros de ciberdelitos que la junta militar intensificó desde febrero de 2025, impulsada principalmente por las presiones de China, su principal aliado. Pekín ha exigido repetidamente acciones contundentes contra estas redes, que defraudan anualmente miles de millones de dólares a víctimas chinas mediante estafas románticas ("pig butchering"), inversiones falsas en criptomonedas y otros engaños en línea.
Shwe Kokko, conocido también como Yatai New City, es uno de los complejos más infames del sudeste asiático. Desarrollado inicialmente como un proyecto inmobiliario de lujo por la empresa Yatai International Holding Group –vinculada al magnate chino-camboyano She Zhijiang, extraditado recientemente de Tailandia a China y sancionado por Estados Unidos y Reino Unido–, el enclave se transformó en una "ciudad del pecado" con casinos, prostíbulos y fábricas de fraude en línea. Según informes del Departamento del Tesoro de EE.UU., She Zhijiang convirtió una aldea remota en "una ciudad-resort construida expresamente para el juego, el tráfico de drogas, la prostitución y las estafas globales".
El complejo está controlado por la BGF, liderada por el coronel Saw Chit Thu, un aliado cercano del jefe de la junta, el general Min Aung Hlaing, y sancionado por Washington por su implicación en estos negocios. A pesar de redadas previas en febrero de 2025 –que resultaron en miles de deportaciones– y en octubre en el vecino KK Park, donde se demolieron cientos de edificios, analistas independientes consideran estas operaciones como maniobras propagandísticas. "Son espectáculos para aliviar la presión china y estadounidense sin desmantelar las redes que benefician a milicias aliadas y al propio régimen", señalan expertos citados por medios como The Irrawaddy y Frontier Myanmar.
Desde el golpe de Estado de febrero de 2021, que desencadenó una guerra civil con más de 6.000 muertos civiles según organizaciones de derechos humanos, las zonas fronterizas de Myanmar se han convertido en paraísos para el crimen organizado transnacional. La ONU estima que estas "fábricas de estafas" generan hasta 37.000 millones de dólares anuales solo en el sudeste asiático, con pérdidas globales mucho mayores. Miles de personas –muchas traficadas desde China, India, África y otros países– son retenidas contra su voluntad, torturadas y obligadas a trabajar bajo amenaza de muerte si no cumplen cuotas diarias de fraude.
La reciente acción coincide con un aumento de la presión internacional:
- Estados Unidos anunció en noviembre la creación de un "Strike Force" contra redes de estafas en Myanmar, Laos y Camboya, y ha sancionado directamente a empresas de Shwe Kokko.
- China, Tailandia y Myanmar participaron en cumbres regionales (como la de Mekong-Lancang) para coordinar represión.
- Tailandia ha cortado en varias ocasiones electricidad e internet a estos complejos, y ha repatriado a miles de víctimas.
Sin embargo, observadores locales reportan que muchos trabajadores huyeron de Shwe Kokko en pánico la noche previa a la redada, y que las operaciones fraudulentas podrían reactivarse rápidamente en otros enclaves como Kyauk Khet o Waw Lay. "El BGF promete eliminar las estafas 'por el bien de Myanmar, Tailandia y el mundo', pero históricamente protege estos negocios que le generan cientos de millones de dólares", declaró un portavoz de la milicia a medios tailandeses.
Hasta el momento, no se ha informado sobre el destino de los 346 detenidos, aunque en operaciones similares la mayoría son deportados a sus países de origen, donde muchos enfrentan procesos penales. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch critican que estas redadas rara vez abordan el tráfico humano subyacente ni castigan a los verdaderos capos protegidos por la junta.
En un contexto de guerra civil donde el régimen pierde terreno ante coaliciones rebeldes, estas operaciones sirven también para proyectar control territorial. No obstante, expertos coinciden en que, sin una ruptura real con las milicias aliadas y los intereses económicos del Tatmadaw (el Ejército birmano), los centros de ciberfraude seguirán proliferando en las fronteras ingobernables de Myanmar.
