La cruzada anticomunista de Trump irrumpe en las elecciones hondureñas: Apoyo explícito a Asfura y sombras sobre Moncada
Tegucigalpa, Honduras – A solo dos días de las elecciones generales del 30 de noviembre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sacudido la contienda presidencial hondureña con un mensaje incendiario en su red social Truth Social. En él, respalda abiertamente al candidato conservador Nasry "Tito" Asfura, del Partido Nacional (PN), al que califica como "el único verdadero amigo de la libertad en Honduras", y vincula a su principal rival, la oficialista Rixi Moncada, del Partido Libertad y Refundación (Libre), con el "comunismo" y el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.
La intervención de Trump, que evoca su retórica anticomunista en América Latina, llega en un momento de alta tensión electoral. Honduras elige este domingo no solo a su presidente para el período 2026-2030, sino también a 128 diputados al Congreso Nacional y autoridades locales. La carrera se perfila como una de las más reñidas en décadas, con denuncias cruzadas de fraude electoral que han ensombrecido el proceso desde meses atrás.
El mensaje de Trump: Una advertencia contra el "narco-comunismo"
El miércoles 26 de noviembre, Trump publicó un extenso texto en Truth Social donde advierte: "¿Maduro y sus narcoterroristas tomarán el control de otro país como lo hicieron con Cuba, Nicaragua y Venezuela?". En el mensaje, el mandatario estadounidense urge a los hondureños a votar por Asfura, un empresario de 67 años de origen palestino, exalcalde de Tegucigalpa y magnate de la construcción, para "luchar juntos contra los narco-comunistas". Trump describe a Asfura como un defensor de la democracia que se opone al chavismo venezolano, y lo contrasta con Moncada, a quien tacha de "comunista", y con el tercer contendiente, Salvador Nasralla, del Partido Liberal (PL), al que califica de "casi comunista" e "impredecible" por sus alianzas pasadas con Libre.
El post, que ha generado miles de interacciones en redes sociales, no es un mero comentario aislado. Forma parte de una estrategia más amplia de la administración Trump para contrarrestar lo que percibe como avance izquierdista en la región. En los últimos meses, Washington ha intensificado sanciones contra el gobierno de Maduro, ofreciendo hasta 50 millones de dólares por información que lleve a su captura, acusándolo de liderar el "Cartel de los Soles", una supuesta red de narcotráfico vinculada al chavismo. Trump ha extendido esta narrativa a Centroamérica, donde ve en gobiernos como el de Xiomara Castro –aliado de Caracas– una amenaza a la estabilidad hemisférica.
En Honduras, el respaldo de Trump ha sido celebrado por el PN. Asfura, en un mitin en Tegucigalpa, respondió: "Es un honor recibir este apoyo. Juntos, con el presidente Trump, defenderemos la libertad y combatiremos el extremismo que amenaza nuestra nación". La diputada nacionalista Lissi Cano, en declaraciones a medios locales, destacó que el mensaje abre puertas para reconsiderar el Estatus de Protección Temporal (TPS) para migrantes hondureños en EE.UU., similar a lo ocurrido en El Salvador.
El contexto electoral: Una triple contienda marcada por el fraude y el legado de Castro
Las elecciones de 2025 representan el fin del primer mandato de Xiomara Castro, la primera presidenta mujer de Honduras, quien asumió en 2022 tras derrotar al establishment conservador. Su gobierno, de corte izquierdista, ha sido elogiado por reducir la tasa de homicidios en un 40% –de 38 por cada 100.000 habitantes en 2021 a 22 en 2025– y bajar el desempleo del 8% al 6%, gracias a programas sociales y reformas laborales. Sin embargo, enfrenta críticas por presunta corrupción en su círculo cercano y por su cercanía con regímenes como el de Maduro.
Moncada, de 52 años, es una abogada y exministra de Finanzas de Castro, vista como la continuadora de su "continuismo progresista". Su plan de gobierno enfatiza la democratización económica, la lucha contra la pobreza y la integración regional con aliados como Venezuela y Nicaragua. Encuestas recientes la colocan en un empate técnico con Asfura, alrededor del 30-35% de intención de voto, seguidos por Nasralla con 25-30%.
Nasralla, un presentador de televisión de 76 años en su cuarta candidatura presidencial, se presenta como un "proyecto antisistema". Ha prometido mano dura contra la corrupción y reformas judiciales, pero su historial de alianzas con Libre –incluyendo una vicepresidencia en 2017 que no fructificó– lo ha expuesto a críticas de inestabilidad. Otros candidatos, como los de partidos menores, rondan el 5% o menos.
El proceso electoral, supervisado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), ha sido empañado por denuncias de fraude desde todos los bandos. Human Rights Watch alertó sobre investigaciones contra funcionarios electorales y disputas internas en el CNE que minan la credibilidad. La oposición acusa al gobierno de manipular el padrón y el conteo, mientras Libre denuncia intentos de la derecha por "activar el manual del fraude" para anular resultados. Observadores internacionales, como la OEA y la UE, han desplegado misiones para monitorear el voto, pero la polarización podría derivar en protestas postelectorales.
Reacciones: De la defensa oficial a la polarización en redes
El gobierno de Castro ha minimizado la injerencia de Trump. El viceministro de Relaciones Exteriores, Gerardo Torres, la tildó de "opinión muy personal" durante una reunión con diplomáticos, y resaltó las "buenas relaciones internacionales" de Honduras, incluyendo con EE.UU. Moncada, en respuesta, denunció el "bipartidismo" que dominó Honduras por un siglo y reafirmó su compromiso con una economía inclusiva, lejos de "etiquetas ideológicas".
Nasralla, por su parte, expresó "respeto" a EE.UU. pero lamentó la "desinformación malintencionada" de sus rivales, que habrían influido en los asesores de Trump. "Cuando sea electo, encontrarán en mí un aliado de las libertades en Iberoamérica", escribió en X. En redes, el mensaje de Trump ha polarizado: nacionalistas lo ven como una "señal divina" contra el "narco-comunismo", mientras progresistas lo critican como una intromisión imperialista.
Organizaciones como el Comité de Asuntos Exteriores republicano han advertido previamente que Castro se ha "alineado abiertamente con el dictador Maduro", exacerbando tensiones. La relación bilateral Honduras-Venezuela, restablecida en 2022, es "muy íntima", según analistas, con Castro felicitando públicamente a Maduro por su reelección en julio y rechazando acusaciones de narcotráfico en su contra.
Implicaciones regionales: ¿Un nuevo frente en la Guerra Fría latinoamericana?
La movida de Trump no solo afecta a Honduras, sino que reaviva el espectro de una "cruzada anticomunista" en Centroamérica. Tras su victoria en 2024, el presidente ha priorizado la contención del chavismo, con sanciones a Nicaragua y presiones diplomáticas en El Salvador. En Honduras, un triunfo de Asfura podría alinear al país con Washington en temas como migración, narcotráfico y energía –este último clave en una elección donde el PN promete alianzas con empresas estadounidenses para explotar recursos.
Sin embargo, analistas advierten riesgos: un resultado controvertido podría desatar inestabilidad, con posibles disturbios si el oficialismo pierde y EE.UU. no reconoce el triunfo. Progressive International, que monitorea el proceso, urge a la comunidad global a rechazar cualquier "golpe blando" disfrazado de democracia.
Mientras Tegucigalpa se prepara para un domingo de alta participación –se espera que voten más de 6 millones de hondureños–, la pregunta persiste: ¿será el respaldo de Trump un impulso decisivo para Asfura, o un boomerang que galvaniza al electorado contra la injerencia externa? La democracia hondureña, frágil tras décadas de corrupción y violencia, pende de un hilo en esta encrucijada ideológica.
