Colombia rompe lazos de inteligencia con EE.UU.: Petro exige fin a "ataques ilegales" en el Caribe y se alinea con Reino Unido en defensa de derechos humanos
Bogotá, 12 de noviembre de 2025 – En un giro drástico que profundiza la crisis bilateral, el presidente Gustavo Petro ordenó este martes la suspensión inmediata del intercambio de inteligencia entre las fuerzas de seguridad colombianas y sus contrapartes estadounidenses. La medida, anunciada en un contundente mensaje en la red social X, responde a los ataques con misiles perpetrados por la Administración Trump contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en aguas del Caribe, operaciones que han dejado más de 70 muertos desde septiembre y que el mandatario colombiano califica de "ejecuciones extrajudiciales" violatorias del derecho internacional.
"La lucha contra las drogas debe subordinarse a los derechos humanos del pueblo caribeño", escribió Petro en su publicación, que acumuló miles de interacciones en horas. La orden se extiende a "todos los niveles de la inteligencia de la fuerza pública", incluyendo el cese de "envío de comunicaciones y otros tratos con agencias de seguridad estadounidenses". Fuentes del Gobierno colombiano aclararon que la suspensión es temporal y se mantendrá hasta que Washington detenga estos bombardeos, pero no implica una ruptura diplomática total. Sin embargo, Petro ha ido más allá: exigió que el expresidente Donald Trump, quien asumió su segundo mandato en enero de 2025, sea investigado por posibles crímenes de guerra relacionados con estas acciones.
El anuncio de Petro llega en un contexto de tensiones crecientes entre Bogotá y Washington, aliados históricos en la "guerra contra las drogas" desde la era de los planes Colombia y Mérida. Bajo el mandato de Petro, quien asumió en 2022 con una agenda de "paz total" y reducción de cultivos ilícitos mediante sustitución voluntaria, las relaciones se han enfriado. La Administración Trump ha acusado repetidamente al Gobierno colombiano de ser "indulgente" con los narcotraficantes, vinculándolo incluso a un presunto "modelo NarcoMaduro" que facilita el flujo de cocaína hacia EE.UU. En octubre, Trump anunció la suspensión de subsidios y pagos a Colombia por valor de cientos de millones de dólares, en represalia a lo que calificó como "falta de compromiso" en la erradicación de cultivos.
Los ataques en el Caribe: de operación antidrogas a controversia internacional
Los incidentes que precipitaron la decisión de Petro datan de septiembre de 2025, cuando la Marina de EE.UU. inició una serie de operaciones "de alto impacto" contra "narcolanchas" –embarcaciones rápidas usadas para el transporte de cocaína– en el mar Caribe. Según el Departamento de Defensa estadounidense, estas misiones han incautado toneladas de droga y neutralizado a presuntos narcotraficantes con vínculos terroristas, como miembros del Clan del Golfo o disidencias de las FARC. Sin embargo, críticos en Colombia y la región denuncian que los ataques, realizados sin coordinación previa con autoridades locales y a menudo en aguas jurisdiccionales de naciones caribeñas, han causado víctimas colaterales: pescadores, migrantes y civiles sin pruebas concluyentes de su involucramiento en el crimen organizado.
El viceministro de Asuntos Multilaterales de la Cancillería colombiana, Mauricio Jaramillo, defendió la postura de Bogotá en un foro de la CELAC este lunes: "Esto tiene que ver con la Carta de la ONU y el Derecho Internacional Humanitario. Colombia está comprometida con la lucha contra el narcotráfico, porque hemos sufrido sus secuelas, pero no a costa de vidas inocentes". Organizaciones como Human Rights Watch han documentado al menos 72 muertes en estos operativos, incluyendo casos de lanchas que transportaban familias huyendo de la pobreza en Venezuela y Centroamérica.
La Casa Blanca no ha emitido una respuesta oficial a la suspensión colombiana hasta el cierre de esta edición, aunque fuentes anónimas en el Pentágono la calificaron de "desproporcionada" y advirtieron de posibles "consecuencias en la cooperación hemisférica". Trump, conocido por su retórica dura contra el narcotráfico, ha defendido públicamente las operaciones como "necesarias para proteger a los niños estadounidenses de las calles envenenadas por la cocaína colombiana".
Colombia se une a Reino Unido: un frente internacional contra los "excesos" de Washington
La movida de Petro no es aislada. Horas antes del anuncio colombiano, Reino Unido suspendió parte de su intercambio de inteligencia con EE.UU. por el mismo motivo, según reveló CNN. Funcionarios británicos argumentan que no desean ser "cómplices de bombardeos ilegales" que violan el derecho internacional, y han pausado el flujo de datos sobre rutas marítimas en el Caribe. Esta decisión, confirmada por el Ministerio de Defensa del Reino Unido, marca un quiebre en la alianza de inteligencia Five Eyes, de la que ambos países forman parte.
Analistas ven en esta confluencia un "efecto dominó" que podría extenderse a otros aliados de Washington en la región, como Canadá o la Unión Europea. "Hasta los socios históricos empiezan a marcar distancia del 'matón del barrio'", tuiteó la activista colombiana Titania Castro, reflejando un sentimiento creciente en redes sociales. En Colombia, la oposición de derecha ha criticado duramente a Petro, acusándolo de "debilitar la seguridad nacional" y alinearse con "narcopolíticos", mientras que sectores progresistas lo aplauden como un acto de soberanía.
Implicaciones: ¿El fin de una era en la lucha antidrogas?
La suspensión deja en limbo operaciones conjuntas clave, como el monitoreo satelital de cultivos de coca o el rastreo de rutas aéreas de narcotráfico, en las que Colombia compartía datos sensibles con la DEA y la CIA. Expertos estiman que esto podría reducir en un 40% la efectividad de incautaciones en el Pacífico y Caribe en los próximos meses. Además, abre la puerta a sanciones adicionales de EE.UU., como restricciones a visas o bloqueos financieros a funcionarios colombianos.
Petro, en una entrevista exclusiva con Deutsche Welle en Santa Marta, reiteró su visión: "No se trata de defender el narcotráfico, sino de un enfoque humano que priorice la prevención sobre la violencia". Mientras tanto, la sociedad colombiana, marcada por décadas de violencia narco, observa con aprensión: ¿prevalece la soberanía o el riesgo de un vacío de poder que beneficie a los carteles?
Esta crisis no solo pone a prueba la relación bilateral, sino que cuestiona el modelo global de "guerra contra las drogas", heredado de los años 80. Bogotá insiste en que la solución pasa por tratados multilaterales y desarrollo rural, no por misiles en alta mar. El mundo espera la próxima jugada de Trump.
