Canciller Javier Bú Soto enfatiza la necesidad de elecciones pacíficas y defiende avances en derechos territoriales garífunas e indígenas
Tegucigalpa, Honduras, 21 de noviembre de 2025 – En un contexto de crecientes tensiones políticas a solo nueve días de las elecciones generales del 30 de noviembre, el canciller de la República, Javier Efraín Bú Soto, ha reiterado el compromiso del Gobierno de la presidenta Xiomara Castro con un proceso electoral "pacífico, libre, transparente y sin injerencias", al tiempo que ha destacado los esfuerzos por cumplir con obligaciones internacionales en materia de derechos territoriales de los pueblos garífunas y otras comunidades indígenas y afrohondureñas.
En reuniones de alto nivel sostenidas esta semana en Washington con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, y con congresistas estadounidenses como Gregory Meeks, el canciller Bú Soto transmitió un mensaje de tranquilidad sobre los preparativos electorales. "Honduras garantizará comicios ordenados y pacíficos, donde se respete la voluntad popular", enfatizó el funcionario, según comunicados oficiales de la Cancillería y declaraciones del propio Ramdin.
Llamado internacional a elecciones sin interferencias
La OEA, a través de su secretario general, expresó preocupación por el "clima político intenso" en Honduras y exigió que las elecciones se desarrollen "libres de toda interferencia política por parte de las instituciones del Estado". Ramdin instó a líderes políticos, candidatos y ciudadanos a actuar con responsabilidad para evitar cualquier alteración del proceso.
Por su parte, el Gobierno hondureño, representado por Bú Soto, rechazó interpretaciones que señalen exclusivamente al Ejecutivo y calificó algunas audiencias en el Congreso de EE.UU. —como la convocada por la congresista María Elvira Salazar con opositores hondureños— como "injerencistas". "El mensaje de la comunidad internacional es para todos los actores, no solo para el Gobierno", declaró el canciller en entrevistas recientes, minimizando intentos de "deslegitimar" el proceso.
Estas declaraciones se producen en medio de un ambiente polarizado, marcado por denuncias cruzadas sobre posibles manipulaciones, el rol de las Fuerzas Armadas en la logística electoral y alertas de observadores internacionales. La OEA desplegará una misión técnica robusta, mientras que la Unión Europea y congresistas estadounidenses también supervisarán los comicios.
Compromiso con los derechos garífunas e indígenas: avances y desafíos pendientes
En paralelo a su agenda electoral, el canciller Bú Soto ha sido vinculado indirectamente —a través de la continuidad institucional de la Cancillería— con los esfuerzos del Gobierno por resolver históricos conflictos territoriales que afectan a las comunidades garífunas e indígenas.
Aunque las acciones más visibles ocurrieron bajo su antecesor, Eduardo Enrique Reina, el actual titular de Relaciones Exteriores ha mantenido la línea de cumplimiento de sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). Estas incluyen los casos de Triunfo de la Cruz (2015), Punta Piedra y San Juan, que condenaron al Estado hondureño por violaciones a la propiedad colectiva ancestral, falta de consulta previa y despojo territorial en favor de proyectos turísticos, palmicultores y terceros no indígenas.
En 2024-2025, el Gobierno creó la Comisión Intersectorial de Alto Nivel para el Cumplimiento de las Sentencias Internacionales (CIANCSI), presidida inicialmente por el canciller Reina e integrada por ministros, el Instituto de la Propiedad y representantes garífunas como Miriam Miranda, de la Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH). La comisión ha avanzado en el saneamiento de títulos, prohibición de nuevas ventas en territorios sentenciados y restitución parcial de tierras, aunque organizaciones como OFRANEH denuncian lentitud y persistente criminalización de defensores.
"Hay voluntad política para cumplir con las obligaciones internacionales y proteger los derechos del pueblo garífuna y otras comunidades indígenas", han reiterado funcionarios de la Cancillería en 2025. En febrero de este año, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) destacó estos pasos, aunque advirtió que los conflictos territoriales siguen generando violencia, desplazamientos y ataques contra defensores —casi un tercio de los 308 casos registrados en 2023 involucraron a indígenas o afrohondureños.
Casos recientes, como el de Cayos Cochinos (en audiencia ante la Corte IDH en mayo de 2025) y victorias judiciales contra la criminalización de líderes garífunas en Santa Fe (agosto 2025), ilustran la tensión persistente. La OACNUDH y redes internacionales han exigido el fin del racismo estructural y la consulta previa en proyectos que afectan territorios ancestrales.
Contexto electoral y perspectivas
Con más de 6.5 millones de hondureños convocados a las urnas para elegir presidente, diputados, alcaldes y parlamentarios centroamericanos, el Gobierno insiste en que el proceso avanza sin retrasos mayores, pese a controversias como la custodia militar del material electoral y denuncias de injerencia.
Analistas coinciden en que unas elecciones pacíficas fortalecerían la estabilidad regional, especialmente ante la vigilancia de EE.UU., OEA y UE. El canciller Bú Soto, nombrado en mayo de 2025 tras la renuncia de Reina para integrarse a la fórmula presidencial de Libre, ha posicionado la diplomacia hondureña en defensa de la soberanía electoral y los derechos indígenas como prioridades.
Organizaciones garífunas e indígenas mantienen la presión por un cumplimiento efectivo de las sentencias, recordando que la defensa territorial es inseparable de la lucha por una democracia inclusiva. Hasta el cierre de esta nota, la Cancillería no ha emitido nuevas declaraciones específicas sobre garífunas, pero fuentes oficiales aseguran que la CIANCSI continúa operativa bajo la supervisión del actual Gobierno.
La comunidad internacional observa con atención: unas elecciones transparentes y el respeto a los derechos ancestrales serán claves para la percepción de Honduras en los próximos años.
