La enfermedad del hígado graso, conocida como esteatosis hepática, es una afección crónica caracterizada por la acumulación excesiva de grasa en los hepatocitos (células del hígado) - MAYA TV
Mantenganse informado de las noticias de negocios internacionales. Contacto

Noticias:

Entradas

La enfermedad del hígado graso, conocida como esteatosis hepática, es una afección crónica caracterizada por la acumulación excesiva de grasa en los hepatocitos (células del hígado)

 



La enfermedad del hígado graso, conocida como esteatosis hepática, es una afección crónica caracterizada por la acumulación excesiva de grasa en los hepatocitos (células del hígado). En Argentina, se estima que aproximadamente 1 de cada 3 personas padece esta condición, siendo a menudo asintomática en sus etapas iniciales. La enfermedad se clasifica en dos tipos principales: hígado graso no alcohólico (EHGNA) y hígado graso alcohólico, con causas distintas pero enfoques de tratamiento similares centrados en cambios en el estilo de vida, especialmente en la dieta. La dieta mediterránea es ampliamente recomendada como la más eficaz para su prevención y tratamiento, debido a su riqueza en antioxidantes, fibra, ácidos grasos omega-3 y bajo contenido en azúcares. A continuación, se proporciona una explicación detallada basada en la información disponible, incluyendo el contexto proporcionado, las recomendaciones dietéticas, los alimentos a evitar, y detalles específicos sobre el impacto en Argentina, con énfasis en las declaraciones del cardiólogo Jorge Tartaglione en LN+.¿Qué es el Hígado Graso?El hígado graso ocurre cuando más del 5% de los hepatocitos acumulan ácidos grasos y triglicéridos, impidiendo su eliminación adecuada. Existen dos tipos principales:Hígado Graso No Alcohólico (EHGNA):Causas: Sedentarismo, obesidad, diabetes tipo 2, dislipemia (colesterol y triglicéridos altos), resistencia a la insulina, y dietas ricas en ultraprocesados y azúcares, especialmente jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF).

 

Clasificación:EHGNA simple: Solo acumulación de grasa, reversible con cambios en el estilo de vida.

Esteatohepatitis no alcohólica (EHNA): Incluye inflamación y posible fibrosis, con riesgo de progresar a cirrosis o cáncer de hígado.

 

Prevalencia: Afecta a aproximadamente 100 millones de personas en EE.UU. y es la enfermedad hepática más común en niños. En Argentina, 1 de cada 3 adultos (33%) sufre esta afección, asociada al sobrepeso, diabetes, y sedentarismo.

 

Hígado Graso Alcohólico:Causado por el consumo excesivo de alcohol, que genera alteraciones metabólicas y acumulación de grasa en el hígado.

1 de cada 5 bebedores habituales con hígado graso puede desarrollar hepatitis alcohólica.

 

Síntomas: La enfermedad es generalmente asintomática en sus primeras etapas, lo que la hace un “enemigo silencioso”. Algunos pacientes pueden experimentar:Cansancio.

Malestar general.

Dolor leve en el hipocondrio derecho (parte superior derecha del abdomen).

Flatulencias (40% de los casos).

 

Elevación de transaminasas (AST y ALT) en análisis de sangre, con una relación ALT/AST > 1.

 

Diagnóstico:Ecografía abdominal: Detecta grasa en el hígado (espacio de Morrison).

Biopsia hepática: Método más preciso para confirmar esteatosis, inflamación, o fibrosis.

Pruebas no invasivas: Como el FibroScan o índices de riesgo.

 

Jorge Tartaglione destacó en LN+ dos estudios clave: ecografía y análisis de transaminasas, esenciales para detectar la enfermedad antes de que progrese.

 

Riesgos: Si no se trata, el hígado graso puede evolucionar a:Fibrosis o cirrosis (irreversible).

Cáncer de hígado.

Mayor riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular (ACV), según Tartaglione, quien lo considera una “alerta cardiovascular” a futuro.

La Dieta Mediterránea como Tratamiento EficazLa dieta mediterránea es ampliamente respaldada por asociaciones médicas y estudios científicos como el enfoque más eficaz para prevenir y tratar el hígado graso, tanto alcohólico como no alcohólico, debido a sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, y su capacidad para mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir la grasa hepática. Sus características incluyen:

Alimentos principales:Frutas y verduras: Al menos 5 porciones diarias (bayas, uvas, manzanas, kiwis, cítricos, espinacas, brócoli, pimientos). Ricas en vitamina C, potasio, y antioxidantes como la betalaína (presente en el jugo de remolacha), que reducen la inflamación.

 

Cereales integrales: Arroz integral, avena, quinoa, pan integral. Aportan fibra y carbohidratos complejos de bajo índice glucémico.

 

Legumbres: Lentejas, garbanzos, porotos (3-4 veces por semana). Son fuentes de proteínas vegetales y fibra, ideales para reducir el consumo de carne roja.

 

Pescados grasos: Salmón, sardinas, atún, caballa (2-3 veces por semana). Ricos en ácidos grasos omega-3, que disminuyen la inflamación y los triglicéridos.

 

Aceite de oliva virgen extra: Fuente principal de grasa, preferiblemente crudo (en ensaladas) para conservar sus propiedades antioxidantes.

 

Frutos secos y semillas: Nueces, almendras, pistachos, chía, linaza. Aportan grasas saludables (monoinsaturadas y poliinsaturadas), vitamina E, y antioxidantes.

 

Lácteos descremados: Yogur griego, kéfir, queso cottage, leche de almendras o soja (sin azúcar añadida).

 

Bebidas recomendadas: Agua (mínimo 2 litros diarios), té verde (rico en catequinas antioxidantes), café sin azúcar, y jugos naturales bajos en azúcar (como jugo de remolacha).

 

Beneficios:Antioxidantes: Compuestos fenólicos, licopeno, y catequinas (en té verde, uvas, frutos secos) reducen el estrés oxidativo y la inflamación en el hígado.

 

Fibra: Regula la absorción de glucosa y colesterol, promoviendo saciedad y control de peso.

 

Omega-3: Mejora la sensibilidad a la insulina y reduce la acumulación de grasa hepática.

 

Bajo índice glucémico: Evita picos de glucosa, reduciendo la resistencia a la insulina, un factor clave en EHGNA.

 

Evidencia científica: Estudios como los de Abenavoli et al. (2019) y Naba Saeed et al. (2019) demuestran que la dieta mediterránea reduce triglicéridos, mejora el perfil lipídico, y disminuye la fibrosis hepática en pacientes con EHGNA.

Alimentos y Sustancias a EvitarPara prevenir y tratar el hígado graso, es crucial evitar alimentos que promuevan la acumulación de grasa o la inflamación hepática:Bebidas azucaradas:Refrescos, jugos industriales, tés endulzados, bebidas deportivas, y cualquier producto con jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF).

 

Jorge Tartaglione advirtió en LN+ que el JMAF, presente en muchos ultraprocesados, se metaboliza exclusivamente en el hígado, aumentando la acumulación de grasa y contribuyendo al alto número de casos en Argentina y el mundo.

 

Alcohol:En el hígado graso no alcohólico, debe minimizarse o eliminarse por completo, ya que sobrecarga el hígado. En el caso alcohólico, la abstinencia total es fundamental.

 

Alimentos ultraprocesados:Galletas, pasteles, helados, pizzas, nuggets, frituras, embutidos (salchichas, jamón, mortadela), y comida rápida. Contienen grasas trans, azúcares añadidos, y aditivos que perjudican la salud hepática.

 

Grasas saturadas y trans:Carnes grasas, mantequilla, crema, quesos grasos (cheddar, azul), aceites de palma y coco. Aumentan los triglicéridos y la inflamación.

 

Carbohidratos refinados:Pan blanco, arroz blanco, pastas refinadas, productos de repostería. Tienen un alto índice glucémico que favorece la resistencia a la insulina.

 

Frutas deshidratadas en exceso:Pasas, orejones, y arándanos deshidratados son ricos en fructosa, que en grandes cantidades puede sobrecargar el hígado. Se recomienda consumir frutas frescas con fibra.

 

 


Publicar un comentario