Redacción Medioambiente, 7 ago .- La caza furtiva de rinocerontes disminuyó desde 2021, pero los avances en este aspecto se han visto contrarrestados por otras amenazas, como la sequía o los cambios de políticas, que suponen un desafío para el crecimiento futuro de estos animales.
Así lo recoge el informe 'Rinocerontes africanos y asiáticos: estado, conservación y comercio' realizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y la ONG Traffic a petición de la Secretaría de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites, por sus siglas en inglés).
Disminuye el furtivismo de rinocerontes en África
El informe recoge que, en general, la población de rinocerontes en África disminuyó un 6,7 % en 2024, con una estimación de 22.540 ejemplares en el continente, 6.788 de ellos rinocerontes negros, considerados en peligro crítico por la Lista Roja de la UICN y 15.752 blancos, casi amenazados.
El número de rinocerontes negros aumentó un 5,2 % desde 2023, mientras que el de rinocerontes blancos disminuyó un 11,2 % durante el mismo período.
También la tasa de caza furtiva de las especies de rinocerontes africanos descendió al 2,15 % el año pasado, su nivel más bajo desde 2011.
Si bien es alentador, apuntó la UICN en un comunicado, cualquier incremento de población puede revertirse rápidamente, a la vez que explicó que en los tres primeros meses de 2025, algunos Estados del área de distribución experimentaron un crecimiento repentino de la caza furtiva.
Por ejemplo, Sudáfrica informó de la caza furtiva de al menos 83 rinocerontes blancos del sur y ocho rinocerontes negros del centro-sur.
Amenazas pendientes
El informe concluye que los esfuerzos de conservación han sido cruciales para prevenir un mayor declive de las especies, concretamente en el caso del rinoceronte negro, aunque aún enfrenta un alto riesgo de extinción.
A pesar de las menores tasas de caza furtiva en África y la menor entrada de cuernos al mercado ilegal, el crecimiento poblacional registrado "fue bajo", consideró la UICN, debido a los efectos retardados de sequías pasadas, las imprecisiones en estudios previos y los continuos desafíos en la gestión de políticas.
Además, las extensas translocaciones y los esfuerzos de descornado han afectado al número de rinocerontes y su distribución.