Los dueños de casa tuvieron el control de la pelota casi desde el inicio, aunque sin generar demasiado peligro, y a los 13 minutos recibieron el primer golpe. El arquero turco Altay Bayindir falló al intentar despejar un tiro de esquina y dejó el arco a merced del defensor italiano Riccardo Calafiori, que marcó el único gol del partido.
El tanto aceleró la presión sobre el Manchester United ante un estadio repleto y llevó al Arsenal a su terreno preferido: el repliegue hacia un sólido bloque defensivo con espacios para acelerar a campo abierto en ataque.
Pudo ser empate de Dorgu a los 30 minutos, pero el palo se lo negó. Para el segundo tiempo, Amorim mandó al recién llegado Sesko al campo de juego, mejorando la fluidez ofensiva del United, pero sin romper el molde defensivo del Arsenal, que apenas tuvo intentos como para ampliar la ventaja y se dedicó más a hacer pasar el tiempo que a otra cosa.
Los de Manchester probaron varios caminos para llegar al empate, pero solo pusieron en real peligro al arquero Raya en una oportunidad: a 15 para el final del partido, el portero le ahogó el grito de gol a Mbeumo.
La derrota deja a los Diablos Rojos con una mejor perspectiva de futuro pero con la preocupación lógica de que si le sigue costando marcar goles, le costará mucho estar en los primeros puestos de la Premier League.
Para los Gunners, por el contrario, se trató de tres puntos importantes fuera de casa para comenzar la temporada, pero la actuación no fue descollante y deberá trabajar bastante para estar entre quienes puedan levantar un trofeo importante esta temporada.