La AHIBA ha señalado que los recientes problemas en el CNE, relacionados con el proceso electoral, generan inestabilidad que podría perjudicar la economía y la paz social en Honduras. La incertidumbre política, especialmente en torno a las elecciones generales, puede disuadir la inversión extranjera y doméstica, afectar la creación de empleo y debilitar la confianza en las instituciones democráticas. Esto es particularmente relevante en un país con antecedentes de elecciones controvertidas, como las de 2017, que desencadenaron protestas y violencia debido a irregularidades percibidas.
El llamado de la AHIBA a respetar la institucionalidad democrática y la ley electoral resuena con los avances logrados en las elecciones de 2021, donde la creación del CNE y el Tribunal de Justicia Electoral (TJE) mejoró la transparencia y la confianza en el proceso electoral, según observadores internacionales. Sin embargo, publicaciones recientes en X sugieren que persisten tensiones, con acusaciones de que el CNE podría estar siendo influenciado por intereses partidarios, lo que amenaza su imparcialidad. Esto podría exacerbar la percepción de inestabilidad.
Desde una perspectiva crítica, la advertencia de la AHIBA no solo apunta a los riesgos económicos, como la reducción de inversión y empleo, sino también a un problema estructural más profundo: la fragilidad de las instituciones democráticas en Honduras. La historia reciente, incluyendo el golpe de 2009 y las elecciones cuestionadas de 2013 y 2017, muestra que la falta de transparencia y consenso político puede desencadenar conflictos sociales. Además, el entorno económico de Honduras, donde más del 59% de la población vive por debajo de la línea de pobreza, es particularmente vulnerable a estas crisis, ya que la inestabilidad política puede agravar la pobreza y el desempleo.
