En un debate plagado de reproches y ataques personales, la líder de Fuerza Popular y el candidato de Juntos por el Perú quemaron sus últimos cartuchos antes de los comicios del 7 de junio.
Por: Redacción Lima / Política Publicado: 1 de junio de 2026
A solo siete días de que los peruanos acudan a las urnas para elegir a un nuevo presidente, la tensión política ha alcanzado su punto más álgido. Este domingo, Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) protagonizaron el único debate presidencial de cara a la segunda vuelta; un duelo televisado que estuvo marcado por la confrontación directa, los ataques personales y el cruce constante de acusaciones sobre quién es el verdadero responsable de la inestabilidad y el "caos" que arrastra el país.
El encuentro, organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) en el Centro de Convenciones de Lima, evidenció la profunda polarización de un electorado que deberá decidir entre dos modelos radicalmente opuestos el próximo domingo 7 de junio.
Un careo de alta tensión y pocos consensos
Estructurado en cuatro bloques temáticos —seguridad ciudadana, fortalecimiento democrático, salud/educación y economía—, el debate se convirtió rápidamente en un campo de batalla retórico.
La estrategia de Keiko Fujimori: La candidata de la derecha basó sus ataques en vincular a Sánchez con la gestión del encarcelado expresidente Pedro Castillo, calificando su propuesta de "comunista" y responsabilizando a la izquierda del estancamiento económico y la crisis institucional. Fujimori se presentó como la opción del "orden, la experiencia y la defensa del modelo democrático".
La estrategia de Roberto Sánchez: Por su parte, el candidato izquierdista centró sus golpes en el legado de Alberto Fujimori y las investigaciones fiscales que pesan sobre la propia Keiko. Sánchez acusó a las élites limeñas y al fujimorismo de blindar la corrupción en el Congreso y de causar el "caos social" mediante el bloqueo permanente de reformas estructurales.
"El caos que vive el país tiene un nombre y una firma histórica", espetó Sánchez durante el bloque de derechos humanos. Minutos después, Fujimori replicó con dureza: "Caos es improvisación, caos es lo que ustedes representaron y pretenden repetir".
Las cifras del desencanto
El próximo mandatario asumirá las riendas de una nación golpeada por una severa fragmentación social. Analistas políticos coinciden en que el verdadero reto de ambos contrincantes en esta última semana no es solo confrontar, sino seducir al bolsón de votantes indecisos.
Cabe recordar que la primera vuelta del pasado 12 de abril dejó en evidencia el hartazgo de la ciudadanía:
Keiko Fujimori lideró el escrutinio con un ajustado 17.19% de los votos.
Roberto Sánchez obtuvo el segundo lugar con un 12.03%.
El voto en blanco y nulo superó de forma individual a ambos candidatos, alcanzando un histórico 16.84% (más de 3.4 millones de sufragios), sumado a un fuerte ausentismo en las urnas.
Una semana decisiva
Con las espadas en alto tras el debate dominical, las agrupaciones políticas cierran filas para los mítines finales de campaña. En las calles, los colectivos ciudadanos ya calientan motores con movilizaciones bajo consignas encontradas.
Perú se asoma a una jornada electoral de pronóstico reservado, donde el antifujimorismo y el rechazo a la izquierda tradicional volverán a medir sus fuerzas en una de las elecciones más polarizadas de la última década en la región andina.