Rixi Moncada, candidata presidencial del Partido Libertad y Refundación (Libre) de Honduras, ha intensificado su campaña de cara a las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025, con un discurso centrado en la resistencia contra lo que denomina un "bipartidismo golpista" y un presunto intento de fraude electoral. En un comunicado emitido el 14 de julio de 2025, tras una sesión extraordinaria de la Coordinación Nacional de Libre, el partido respaldó unánimemente a Moncada, quien reafirmó su postura de no participar en debates con candidatos opositores, a los que califica como "golpistas" y "operadores de fraudes". Además, convocó a una movilización masiva e indefinida a partir del 1 de agosto en Tegucigalpa, en rechazo al Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), al que considera ilegal y diseñado para manipular los resultados electorales.
Moncada y el coordinador general de Libre, el expresidente Manuel Zelaya, denuncian que el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha aprobado reformas que violan la Constitución y la Ley Electoral, reinstaurando un modelo de conteo similar al utilizado en las elecciones de 2013 y 2017, lideradas por David Matamoros Batson, al que acusan de permitir fraudes y represión violenta. La movilización busca presionar por un proceso electoral transparente y garantizar el respeto a la voluntad popular. Zelaya convocó a una reunión virtual urgente el 14 de julio para planificar estas protestas, bajo la consigna "Ni golpes ni fraudes. ¡Venceremos!".
El comunicado de Libre también critica a los candidatos opositores, Salvador Nasralla (Partido Liberal) y Nasry Asfura (Partido Nacional), acusándolos de ser parte de una "maquinaria" que controla el CNE para perpetuar el fraude. La tensión política se agrava por la suspensión del proceso de licitación del TREP, obstaculizado por protestas de colectivos de Libre y la ausencia del consejero Marlon Ochoa, lo que ha paralizado decisiones clave en el CNE.
Por su parte, el Partido Nacional respondió condenando los llamados de Libre a la confrontación, acusando a Moncada de ser parte del sistema electoral que ahora critica, dado su rol previo en el CNE. Afirmaron estar listos para defender la democracia "en las calles y en las urnas", prometiendo elecciones pacíficas y transparentes.
Fuentes críticas, como La Derecha Diario, han acusado a Libre de promover opacidad al rechazar auditorías que comparen resultados digitales con actas físicas, calificando la movilización como una estrategia para presionar instituciones en lugar de garantizar transparencia.
La movilización del 1 de agosto se enmarca en un contexto de creciente polarización, con Libre evocando la resistencia contra el golpe de Estado de 2009 y los supuestos fraudes de 2013 y 2017, mientras la oposición denuncia intentos de desestabilización. La Unión Europea enviará una Misión de Observación Electoral para supervisar los comicios, lo que podría influir en la dinámica política.